Aprovechando que todo el mundo está enchiquerado por lluvia, le dimos trámite a lo de Bancomer. Ocupé la fila vacía del frente. Cuando le dije al ejecutivo, el mismo que me tocó en diciembre y que empezó su meteórica carrera bancaria en la puerta, que quería cancelar la cuenta Start y El Libretón, me dijo que tenía que cancelar primero la de crédito. En la entrada hay un teléfono en la pared (qué bueno porque acababa de ponerle 30 para conservar la línea). Luego de obtener el folio de cancelación (te dejan esperando 2 minutos), Fabián Avilés me dictó el número y lo anoté haciendo malabares con la carpeta negra, los plásticos y el estuche de los lentes con el bolígrafo y el ticket del turno, porque no hay un mueble dónde apoyarse. "De todos modos, se lo enviaremos a su cuenta de correo", dijo. [Se lo van a mandar a coco GMail]. Regreso con el máster pero ya no quiso atenderme: me pasó con la señorita que tiene un módulo en la entrada. En la entrada, donde están los cajeros automáticos, la empleada de la empresa de limpieza saluda dando las buenas tardes, gracias por su visita. En el módulo me sacaron la firma en la tablet para cancelar la cuenta de ahorros. Los últimos 200 los retiramos ayer. Había dos tipos esperando que abrieran la sucursal de La Petrolera. Pensábamos que llegaríamos a diciembre, pero apenas estamos terminando agosto. Ya no nos alcanza.
Una joven bonita, parecida a María Aideé, tampoco pudo pasar rápido como quería, y eso que ella se ve que sí tenía dinero (todo lo quieren resolver por la aplicación: tanta tecnología nos tiene jodidos, mi Telcel es de gama baja y ni siquiera puedo instalarla en esa versión de Android). Usted puede pasar más rápido a nuestros servicios si presiona el botón de abajo a la derecha. Lo tratan a uno como idiota o retrasado mental.
Podía enmarcar el cheque, tenerlo de recuerdo en honor de la tía que se acordó de nosotros al final. Pero necesitaba el dinero. ¿Todavía se usan los cheques? preguntó burlón Enrique de la Madrid en Cenando con Alazraki. Los usan para pagar prestaciones sociales, por ejemplo: el sindicato del Seguro amafiado con las aseguradoras en la Hoja Paritaria (recuerdo que mi papá no la quiso firmar, no le gustaba que jinetearan su dinero, pero mi tía sí firmó y hasta me apuntó como beneficiario, para mi sorpresa).
En CPM me dijeron que no lo podía ni depositar, por esa leyenda impresa en la parte superior del cheque en letras de color negro.
El genio lingüístico cree que la frase "leyenda negra" viene de la imprenta, aludiendo a los libelos pero también a esa leyenda impresa en caracteres en negro en los documentos negociables: "Para depósito en cuenta", tiene 90 días para cobrarlo. Pero no lo podía endosar, por ser nominativo.
Vaya a donde se lo dieron. Pero no podía regresar, básicamente por estar sin blanca. Fui al Vizcaya. Se puso peor: ¿tiene cuenta con nosotros?. Tenía una cuando trabajé para La ICA. Puede abrir una para depositarlo (me dieron un plástico de El Libretón). Se quedaron con mi rostro, mi huella, mi domicilio, mi número telefónico y mi OCR. Además, sin pedirlo, me dieron una tarjeta de crédito (Start) con una línea de seis mil "para sus compras". Esa la podemos cancelar ¡dentro de diez meses!. ¿Y los estados de cuenta? Se los van a mandar a coco gmail punto com: puentearon la apertura desde otro móvil. Así es muchachos: siempre le gana el hombre a la máquina, pues ésta fue creada por aquél.
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