La tarde en que muere López-Portillo, Jorge Díaz Serrano, ex director de PEMEX, le suelta la sopa a Javier Solórzano, quien da la nota así nada más al aire: el senador por Sonora, acusado de haber firmado el contrato de compra de dos barcos petroleros a sobreprecio, pasó en la cárcel casi todo el sexenio de la Renovación Moral, pero él no era el beneficiario, le dijo el ingeniero al periodista, sino la hermana del expresidente, Refugio, su secretaria particular de toda la vida. Fin de la llamada. Última llamada.
En su funeral, nadie se quería quemar. "Le debo mucho", dijo Miguel de la Madrid. Había sido su discípulo, subalterno y sucesor. Alguien colocó una bandera de México sobre el solitario ataúd. López-Portillo habría obtenido la sentencia de divorcio días después, por lo que Sasha Montenegro logró cobrar la pensión del expresidente. Su hijo Pepe, a decir de la actriz argentina, "se portó como un caballero" y corrió con los gastos funerarios.
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José López-Portillo y Pacheco, Mis Tiempos (segundo tomo). Fernández Editores. Coyoacán, Benito Juárez, Ciudad de México. Primera publicación: 1988. 620 pp.
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